A veces escribo
lunes, 28 de septiembre de 2015
Sonríe, mujer.
lunes, 15 de junio de 2015
Sonrían.
sábado, 23 de mayo de 2015
Hagamos eternidad
Te regalo marzo y mis vaivenes, las escapadas furtivas a una playa que todavía enfría pero que calma, noches de risas y mañanas de cama. Te regalo abril y mis aguas, mis ojos brillantes y mis dedos señalando naranjas. Te regalo mi calor en esas tardes mojadas, mojar las que vengan sin agua. Mojarnos al fin y sin cabo. Y que las lluvias de abril parezcan sequía a nuestro lado. Te regalo mayo, ese calorcillo que empieza a quemarme en la boca del estómago cada vez que nos miramos. Te regalo una semillita y te dejo elegir el sitio en el que la plantamos. Floréceme las ganas.
Te regalo junio y mis agobios, pasear descalza por tu alma, mis llantos tontos y mis sonrisas mientras me escondo en tu hombro. Te regalo julio y mi verano. Mi alegría revolcándose por la arena y mi vida por tu mar en calma. Te regalo noches de aire acondicionado bien tapados, deja mandar a las sábanas. Te regalo agosto y mi piel tostada, dibujos en tu espalda quemada. Tardes de calor sofocante en las que ardamos. Abrazos pegajosos y atardeceres en nuestros ojos.
Te regalo mi otoño, un septiembre despellejado. Te regalo un volver a empezar continuando una vez más, mil maneras nuevas de seguir igual. Nos regalo la oportunidad; a ti, a mí, a nosotros, la posibilidad de hacerlo mejor, de hacer más. Te regalo octubre y mi rutina, mi miedo a caer en la monotonía, mi sorpresa si me sorprendes y yo ya me lo intuía. Te regalo mis hojas secas en tus libros. Pero ven y deshójame alguna tarde. Te regalo noviembre y esa nostalgia, madrugadas cobardes en las que nos hagamos valientes, caricias en tu espalda hasta que te duermas, mis ganas de hacernos magia.
Te regalo diciembre, sus luces, mi luz. Te regalo largos paseos de emoción bajo un paraguas. Te regalo miradas que te quiten el frío, rincones donde descongelarnos. Te regalo ser la última persona de la que me despido y la primera a la que recibo.
Préstame otro año. Te prometo intentar que sea distinto. Te prometo conseguirlo. Regálame luego un lustro, o una década, o un siglo. Hagamos eternidad. Te regalo mi infinito.
martes, 17 de marzo de 2015
Ruidos
sábado, 27 de diciembre de 2014
Que te rías
domingo, 16 de noviembre de 2014
Vamos a hacernos paraíso
Hoy te me regalo. Quiero ser tu viaje. La ciudad a la que siempre quieras regresar. Te regalo un billete de ida a todos mis rincones. Ven sin vuelta. O vuelve, pero no te vayas. Deja un trocito de ti aquí conmigo. Déjate aquí conmigo.
Viájame. Descubre mis secretos. No te vayas cuando encuentres los malos. Quiéremelos. Cuídamelos. Quita el "los" a los dos últimos verbos.
Márcame, déjame huella, pisa mi fango sin hundirte en él. Pasea por mis calles, salta en mis charcos. Mójate. Mójame contigo.
Disfrútame. A mí. A nosotros. A lo nuestro. Porque hay un nuestro queramos o no. Porque tú conmigo mejor. Porque yo sin ti puede, pero mejor no.
Acéptame. Ten en cuenta que eres mi mayor miedo, que no te quiero superar.
Arriésgate conmigo. Que nos tiemblen las piernas. Aunque nos caigamos, aunque nos hagamos daño. Vamos a dolernos juntos y ya luego nos lamemos las heridas.
Confía en mí. Que no te suelto. Que este precipicio es muy alto y antes me dejo las uñas en tus brazos que dejarte caer.
Vamos a seguir subiendo que yo por ti supero mi vértigo. Mira hacia abajo, mira todo lo que hemos andado. No deshagas nuestro camino, dale tres patadas a esas piedras que se nos ponen delante. No te vuelvas, que me pierdo.
Te me regalo sin condiciones, sin peros. Vamos a hacernos paraíso. Deshagámonos nuestros infiernos.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Por arriesgarnos las tripas.
Hoy brindo por los valientes. Por los que corren el riesgo. Por los que ponen en peligro su orgullo y sus tripas. Por los que piensan en el mañana y tiemblan de ganas en vez de miedo. Por los que han perdido más veces la vergüenza que el autobús. Por los que corren detrás de sus pesadillas a hacerle cosquillas.
Por los que se atre-ven y vuelven y mejor si no te vas. Por los primeros; el primer paso, la primera mirada, al primer beso, el primer te quiero, el primer yo ya no, la primera huída de ese grupo de Whatsapp. Por los que aceptan los finales y aún así saborean la historia como si no fuese a terminar. Por los que se revuelcan en el fango de sus derrotas. Por los que no se dejan impresionar por el fracaso. Por los que se hacen grandes ante sus fobias.