Y por eso de que me ilusionabas como el día de Reyes a una niña, hoy vamos a jugar a un juego. Por eso de que ahora vamos despacio (o más bien parados) vamos a contar mentiras. Tralará.
Y si quieres empiezo yo. Voy a contar que lo nuestro era
algo falso, que no nos bebíamos con la mirada, que no pagaría por seguir comiéndote
hasta los huesos. Voy a contar que nunca me he sentido parte de ti y que no nos
bastaban una guitarra y una cama. Voy a contar que yo ya no quiero ser tu clave,
que tú ya no eres mi sol. Tralará.
Y venga, cuéntame. Cuéntame que no le pones mi cara ni
recuerdas mi voz. Que sus besos no te saben más amargos cuando recuerdas el
sabor de los míos. Miente y di que no se te ha atragantado mi nombre en la
garganta cuando has ido a llamarla. Miente, miente como me has mentido a mí, a
ti, a los dos. A ver, cuéntame más. Mi favorita es la de eres única y especial.
Ya, ya, no volverá a pasar. Cuéntame que no te vas a arrepentir, dime que no te
arrepientes ya. Que no has llorado de vergüenza, ni de impotencia, ni de rabia.
Que no es tu culpa, que son cosas que pasan. Tralará.
Que sí, que sigo. Que no me duele, ni me dueles, ni te
lloro. Que no he gastado ni una lágrima ni ahogo la almohada. Que no, que mi
corazón no se encoje cada vez que…que un mensaje, una llamada, una promesa, una
mirada. Que no, que ya no te creo, que no quiero nada de ti, ni contigo, ni por
ti, que yo ya no. Que ya estás olvidado y mi vida tan normal y que de ti…¿tú? perdona,
¿tú eras…? Ah, ya. Tralará.
No, espera, no te vayas, que el autobús se ha puesto en
marcha. Te voy a contar dos verdades, de las amargas.
Que sí, que mi mirada cuando me hablas es de enamorada, que
sé que me estás mintiendo, ¿pero qué más da? Lo importante es que me hablas. Que
me has roto y me van a quedar cicatrices, pero que por lo visto las cicatrices
no matan. Pues eso, que me dueles, pero que no me matas, y si no mata te hace
más fuerte y al final tendré que darte hasta las gracias. Que sí, que hoy es
por ti, pero que mañana va a ser por mí, y al otro, y al otro también. Que no
eres mi vida, que eres una etapa, una que escuece, pero por más que me cortes
no voy a dejar de pasar página. Que ya lo sé, que lo que más me va a doler va a
ser lo que todavía no ha venido. Que no me va a valer ninguno porque ninguno va
a ser tú, pero que llegará un momento en el que querré justo al que no tenga nada
que ver contigo. Que todavía me quedan lágrimas, pero la mitad van a ser
acompañando carcajadas. Y que llegará un momento en el que cuando te recuerde
no me queme y entonces a lo mejor podré volver a sostenerte la mirada sin que
me den náuseas.
Que todavía no, pero que llegará, y las noches se me hacen
menos saladas pensando que tarde o temprano se pasa. Que no te lo voy a
permitir, que no me vas a robar ni la ilusión, ni la inocencia, ni las ganas,
que ahora las tengo guardaditas en un cajón, pero que las voy a sacar
recicladas.
Y en ese momento, justo en ese momento en el que recupere la
risa y las ganas y pueda sostenerte la mirada, justo en ese instante en el que te sorprendas buscándome en su cuello, cuando te des cuenta de que sus besos no son los míos y de que tu guitarra no suena
igual cuando ella canta... justo ahí, será cuando te des cuenta de que el único
engañado has sido tú, de que te has contado la mentira más grande jamás contada.