lunes, 15 de junio de 2015

Sonrían.

Hoy voy a darles el mejor consejo que podré darles nunca. Señores, sonrían. Sonrían porque pueden y porque todavía es gratis hacerlo. Sonrían porque aunque piensen que tienen pocos motivos seguramente sean cientos. Cientos que no ven. Sonrían antes de que se den cuenta de que perdieron muchas cosas por las que no sonrieron. Sonrían, señores, porque están más guapos y saben hacerlo.
Y esto no va de ese optimismo tan comercial, aquí ninguno somos misses ni místeres Wonderful y todos nos levantamos con legañas y mala gana, pero sonrían, que la vida es más bonita y aunque una sonrisa no te la arregle, a veces, solo a veces, no se vaya usted a hacer ilusiones, una sonrisa la facilita un poquito.

No les pido que sonrían en esos momentos en los que nuestra existencia nos parece la mayor desgracia del planeta, ese momento en el que la pareja les deja y el gotelé de las paredes se les viene encima. No, yo respeto esos momentos de drama que todos tenemos en la vida. Les pido que sonrían de verdad, con el corazón, ante todos esas cosas que deberíamos apreciar más cuando pasan; ese vecino que te ve acercarte y no te cierra la puerta en las narices, ese día que te cogen todos los semáforos en verde, ese whatsapp de buenos días de alguien que ha pensado en ti...esas pequeñas banalidades,  cosas intrascendentes que no te van a cambiar la vida pero que te alegran el día, y qué mejor que haber tenido una vida llena de días plagados de sonrisas.

No se crean que esto va de lecciones, yo soy la primera que debería sonreír más y no lo hace, pero piénsenlo, señores, piensen en esas cosas tan fundamentales que nos van bien y de las que solo nos acordamos cuando empiezan a ir mal. Qué típico un “por lo menos tenemos salud” pero qué verdad. Sonrían porque todavía pueden bailar, aunque no lo hagan como Beyoncé, sonrían porque todavía pueden respirar, aunque este aire esté cada vez más contaminado, sonrían porque todavía pueden recordar, y no pueden hacerse una idea de lo que conlleva eso. Sonrían porque todavía pueden abrazar a sus seres queridos, aunque a otros ya no, abracen fuerte a los que todavía sí. Que sí, que Fulanito o Menganita no los quiere ni en pintura, que no tienen una cita ni por eDarling, pero sonrían por toda la gente que los quiere y por toda la gente a la que quieren, es importante llegar a ese punto en el que te complace más querer que el que te quieran, qué bonito cuando llegas a eso. Sonrían por esas barbacoas con la familia, por esas cervezas con los amigos. Sonrían señores, cuídenlos, mímenlos, que no hay cosa más bonita que mimar lo que queremos.

Ya les digo, señores, esto no va de felicidad por los cuatro costados ni de vomitar arco iris. Va de no hacernos la vida más complicada de lo que se nos pone a veces. De hacerla más fácil en esos momentos en los que se complica. No sean agrios señores, disfruten lo bueno que tienen y luchen contra aquello que los hace infelices, luchen por sonreír más veces al día. Y por favor, no caigan en el error, no sean de esos a los que les fastidian las sonrisas.


Señores, háganse un favor y sonrían, háganse la vida más bonita.