Oye tú, sí, sí, tú, levanta la cabeza mujer, levanta la
cabeza y escúchame:
No sé si es falta de memoria o despiste, la cuestión es que
creo que se te ha olvidado lo maravillosa que eres y nada, que ya estoy yo aquí
para recordártelo.
A lo mejor es que no te has dado cuenta, pero no pienses que
es casualidad eso de que cada vez que sonríes a la gente se le ilumina la cara,
ni tengo que recordarte la falta de aire en algunos cuando les diriges una
mirada. Que lo de los cuchicheos cuando pasas no son críticas, es envidia. Que
si cuando bailas se emboban no es porque estés meneando demasiado el culo (que
el culo nunca se menea demasiado) pero qué le haces tú si algunos son así de
básicos.
Que sí, que andar sabemos todos, pero oye, qué andares, qué
forma de pisar fuerte ya sea en tacones, con las converses o en chanclas.
Porque sí, lo de los tacones es complicado, pero no creas que es menos difícil
lo de andar con gracia por la playa y tú… ¿tú te has visto por la arena
descalza?
La verdad que ahora en estos tiempos donde 24 horas se nos
quedan en un suspiro, viviendo a contrarreloj, es difícil lo de pararse un momento delante de un espejo, pero por favor, no dejes pasar la oportunidad de mirarte
por la mañana. Que no todas son capaces de salir desmaquilladas, que llevar
unas ojeras con clase es tan complicado como lo de andar por la playa. Anótate
dos puntos.
¿Y esa forma de comer? Yo nunca he visto un churrete de
tomate con tanta gracia. Que lo de comerse una hamburguesa chorreándote por los
codos no es moco de pavo y yo a veces no sé si estoy cenando contigo o
desayunando con diamantes con la mismísima Audrey Hepburn. ¿Y tú te has dado
cuenta de lo del gimnasio? Porque yo en el spinning los veo mirándote y juraría
que más de uno pagaría por ser esa bici y tenerte encima sudada, jadeando y asfixiada.
Si eso no es estilo, yo ya me bajo del mundo.
¿Qué dices de qué kilo que te sobra donde? Vamos a ver, que
Beyoncé usa faja. Que a mí tu culo me parece que tiene la redondez perfecta,
que las tetas pequeñas son elegantes y las grandes eminentes. Que no, que por
ahí no paso, que la mejor guitarra es la española y con tu cuerpo se podría tocar
la canción más bonita del mundo.
Sí, si lo de coquetear es necesario, si a nadie le amarga un
dulce, pero escúchame, que no te conformes con un caramelo, que tú te mereces
toda una tarta. Que no es que él sea menos, es que tú eres mucho, que no te
creas exigente, ni te conformes, ni pienses que a lo mejor deberías pedir
menos, que no, que te enteres, que tú eres demasiado, y ser demasiado nunca puede
ser malo, que al “pides mucho” le
contestes un “das poco”, que “suficiente” ha sido un aprobado por los pelos de
toda la vida y los “para ti nunca es suficiente” los dicen los “su hijo es
inteligente, pero muy vago” que tú te mereces un sobresaliente.
Que no, que no te voy a decir que no llores, llora porque
tienes corazón, llora porque a estas alturas donde todo es postura no sé yo si
el llorar ya es más de valientes que de cobardes. Llora porque eres de verdad y
no hay nada más bonito que ser de verdad. Pero si lloras por alguien, por lo menos que valga la pena, que el rimmel
está muy caro y no podemos desperdiciarlo por cualquiera.
Oye tú, sí, sí, tú. Levanta la cabeza mujer, levanta la
cabeza y quiérete.
No hay comentarios:
Publicar un comentario