viernes, 16 de mayo de 2014

Oye tú



Oye tú, sí, sí, tú, levanta la cabeza mujer, levanta la cabeza y escúchame:

No sé si es falta de memoria o despiste, la cuestión es que creo que se te ha olvidado lo maravillosa que eres y nada, que ya estoy yo aquí para recordártelo. 

A lo mejor es que no te has dado cuenta, pero no pienses que es casualidad eso de que cada vez que sonríes a la gente se le ilumina la cara, ni tengo que recordarte la falta de aire en algunos cuando les diriges una mirada. Que lo de los cuchicheos cuando pasas no son críticas, es envidia. Que si cuando bailas se emboban no es porque estés meneando demasiado el culo (que el culo nunca se menea demasiado) pero qué le haces tú si algunos son así de básicos. 

Que sí, que andar sabemos todos, pero oye, qué andares, qué forma de pisar fuerte ya sea en tacones, con las converses o en chanclas. Porque sí, lo de los tacones es complicado, pero no creas que es menos difícil lo de andar con gracia por la playa y tú… ¿tú te has visto por la arena descalza? 

La verdad que ahora en estos tiempos donde 24 horas se nos quedan en un suspiro, viviendo a contrarreloj, es difícil lo de pararse un momento delante de un espejo, pero por favor, no dejes pasar la oportunidad de mirarte por la mañana. Que no todas son capaces de salir desmaquilladas, que llevar unas ojeras con clase es tan complicado como lo de andar por la playa. Anótate dos puntos. 

¿Y esa forma de comer? Yo nunca he visto un churrete de tomate con tanta gracia. Que lo de comerse una hamburguesa chorreándote por los codos no es moco de pavo y yo a veces no sé si estoy cenando contigo o desayunando con diamantes con la mismísima Audrey Hepburn. ¿Y tú te has dado cuenta de lo del gimnasio? Porque yo en el spinning los veo mirándote y juraría que más de uno pagaría por ser esa bici y tenerte encima sudada, jadeando y asfixiada. Si eso no es estilo, yo ya me bajo del mundo. 

¿Qué dices de qué kilo que te sobra donde? Vamos a ver, que Beyoncé usa faja. Que a mí tu culo me parece que tiene la redondez perfecta, que las tetas pequeñas son elegantes y las grandes eminentes. Que no, que por ahí no paso, que la mejor guitarra es la española y con tu cuerpo se podría tocar la canción más bonita del mundo. 

Sí, si lo de coquetear es necesario, si a nadie le amarga un dulce, pero escúchame, que no te conformes con un caramelo, que tú te mereces toda una tarta. Que no es que él sea menos, es que tú eres mucho, que no te creas exigente, ni te conformes, ni pienses que a lo mejor deberías pedir menos, que no, que te enteres, que tú eres demasiado, y ser demasiado nunca puede ser  malo, que al “pides mucho” le contestes un “das poco”, que “suficiente” ha sido un aprobado por los pelos de toda la vida y los “para ti nunca es suficiente” los dicen los “su hijo es inteligente, pero muy vago” que tú te mereces un sobresaliente. 

Que no, que no te voy a decir que no llores, llora porque tienes corazón, llora porque a estas alturas donde todo es postura no sé yo si el llorar ya es más de valientes que de cobardes. Llora porque eres de verdad y no hay nada más bonito que ser de verdad. Pero si lloras por alguien, por lo menos que valga la pena, que el rimmel está muy caro y no podemos desperdiciarlo por cualquiera.

Oye tú, sí, sí, tú. Levanta la cabeza mujer, levanta la cabeza y quiérete.

No hay comentarios:

Publicar un comentario