Hoy te me regalo. Quiero ser tu viaje. La ciudad a la que siempre quieras regresar. Te regalo un billete de ida a todos mis rincones. Ven sin vuelta. O vuelve, pero no te vayas. Deja un trocito de ti aquí conmigo. Déjate aquí conmigo.
Viájame. Descubre mis secretos. No te vayas cuando encuentres los malos. Quiéremelos. Cuídamelos. Quita el "los" a los dos últimos verbos.
Márcame, déjame huella, pisa mi fango sin hundirte en él. Pasea por mis calles, salta en mis charcos. Mójate. Mójame contigo.
Disfrútame. A mí. A nosotros. A lo nuestro. Porque hay un nuestro queramos o no. Porque tú conmigo mejor. Porque yo sin ti puede, pero mejor no.
Acéptame. Ten en cuenta que eres mi mayor miedo, que no te quiero superar.
Arriésgate conmigo. Que nos tiemblen las piernas. Aunque nos caigamos, aunque nos hagamos daño. Vamos a dolernos juntos y ya luego nos lamemos las heridas.
Confía en mí. Que no te suelto. Que este precipicio es muy alto y antes me dejo las uñas en tus brazos que dejarte caer.
Vamos a seguir subiendo que yo por ti supero mi vértigo. Mira hacia abajo, mira todo lo que hemos andado. No deshagas nuestro camino, dale tres patadas a esas piedras que se nos ponen delante. No te vuelvas, que me pierdo.
Te me regalo sin condiciones, sin peros. Vamos a hacernos paraíso. Deshagámonos nuestros infiernos.