sábado, 23 de mayo de 2015

Hagamos eternidad

Préstame 365 días. Yo te regalo mi enero, un hueco en mi sofá y un trocito de manta, mi ilusión el día de cabalgatas y mis pies fríos en la cama. Te regalo febrero, mi disgusto por el día de los enamorados y mi sonrisa escondida si al día siguiente me sorprendes con algo porque da igual el día del año.
Te regalo marzo y mis vaivenes, las escapadas furtivas a una playa que todavía enfría pero que calma, noches de risas y mañanas de cama. Te regalo abril y mis aguas, mis ojos brillantes y mis dedos señalando naranjas. Te regalo mi calor en esas tardes mojadas, mojar las que vengan sin agua. Mojarnos al fin y sin cabo. Y que las lluvias de abril parezcan sequía a nuestro lado. Te regalo mayo, ese calorcillo que empieza a quemarme en la boca del estómago cada vez que nos miramos. Te regalo una semillita y te dejo elegir el sitio en el que la plantamos. Floréceme las ganas.
Te regalo junio y mis agobios, pasear descalza por tu alma, mis llantos tontos y mis sonrisas mientras me escondo en tu hombro. Te regalo julio y mi verano. Mi alegría revolcándose por la arena y mi vida por tu mar en calma. Te regalo noches de aire acondicionado bien tapados, deja mandar a las sábanas. Te regalo agosto y mi piel tostada, dibujos en tu espalda quemada. Tardes de calor sofocante en las que ardamos. Abrazos pegajosos y atardeceres en nuestros ojos.
Te regalo mi otoño, un septiembre despellejado. Te regalo un volver a empezar continuando una vez más, mil maneras nuevas de seguir igual. Nos regalo la oportunidad; a ti, a mí, a nosotros, la posibilidad de hacerlo mejor, de hacer más. Te regalo octubre y mi rutina, mi miedo a caer en la monotonía, mi sorpresa si me sorprendes y yo ya me lo intuía. Te regalo mis hojas secas en tus libros. Pero ven y deshójame alguna tarde. Te regalo noviembre y esa nostalgia, madrugadas cobardes en las que nos hagamos valientes, caricias en tu espalda hasta que te duermas, mis ganas de hacernos magia.
Te regalo diciembre, sus luces, mi luz. Te regalo largos paseos de emoción bajo un paraguas. Te regalo miradas que te quiten el frío, rincones donde descongelarnos. Te regalo ser la última persona de la que me despido y la primera a la que recibo.
Préstame otro año. Te prometo intentar que sea distinto. Te prometo conseguirlo. Regálame luego un lustro, o una década, o un siglo. Hagamos eternidad. Te regalo mi infinito.