Hoy voy a darles el mejor consejo que podré darles nunca.
Señores, sonrían. Sonrían porque pueden y porque todavía es gratis hacerlo.
Sonrían porque aunque piensen que tienen pocos motivos seguramente sean
cientos. Cientos que no ven. Sonrían antes de que se den cuenta de que
perdieron muchas cosas por las que no sonrieron. Sonrían, señores, porque están
más guapos y saben hacerlo.
Y esto no va de ese optimismo tan comercial, aquí ninguno
somos misses ni místeres Wonderful y todos nos levantamos con legañas y mala
gana, pero sonrían, que la vida es más bonita y aunque una sonrisa no te la
arregle, a veces, solo a veces, no se vaya usted a hacer ilusiones, una sonrisa
la facilita un poquito.
No les pido que sonrían en esos momentos en los que nuestra
existencia nos parece la mayor desgracia del planeta, ese momento en el que la
pareja les deja y el gotelé de las paredes se les viene encima. No, yo respeto
esos momentos de drama que todos tenemos en la vida. Les pido que sonrían de
verdad, con el corazón, ante todos esas cosas que deberíamos apreciar más
cuando pasan; ese vecino que te ve acercarte y no te cierra la puerta en las
narices, ese día que te cogen todos los semáforos en verde, ese whatsapp de
buenos días de alguien que ha pensado en ti...esas pequeñas banalidades, cosas intrascendentes que no te van a cambiar
la vida pero que te alegran el día, y qué mejor que haber tenido una vida llena
de días plagados de sonrisas.
No se crean que esto va de lecciones, yo soy la primera que
debería sonreír más y no lo hace, pero piénsenlo, señores, piensen en esas
cosas tan fundamentales que nos van bien y de las que solo nos acordamos cuando
empiezan a ir mal. Qué típico un “por lo menos tenemos salud” pero qué verdad.
Sonrían porque todavía pueden bailar, aunque no lo hagan como Beyoncé, sonrían
porque todavía pueden respirar, aunque este aire esté cada vez más contaminado,
sonrían porque todavía pueden recordar, y no pueden hacerse una idea de lo que
conlleva eso. Sonrían porque todavía pueden abrazar a sus seres queridos,
aunque a otros ya no, abracen fuerte a los que todavía sí. Que sí, que Fulanito
o Menganita no los quiere ni en pintura, que no tienen una cita ni por
eDarling, pero sonrían por toda la gente que los quiere y por toda la gente a
la que quieren, es importante llegar a ese punto en el que te complace más
querer que el que te quieran, qué bonito cuando llegas a eso. Sonrían por esas
barbacoas con la familia, por esas cervezas con los amigos. Sonrían señores,
cuídenlos, mímenlos, que no hay cosa más bonita que mimar lo que queremos.
Ya les digo, señores, esto no va de felicidad por los cuatro
costados ni de vomitar arco iris. Va de no hacernos la vida más complicada de
lo que se nos pone a veces. De hacerla más fácil en esos momentos en los que se
complica. No sean agrios señores, disfruten lo bueno que tienen y luchen contra
aquello que los hace infelices, luchen por sonreír más veces al día. Y por
favor, no caigan en el error, no sean de esos a los que les fastidian las
sonrisas.
Señores, háganse un favor y sonrían, háganse la vida más
bonita.
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